Manuel Calviño pide regular los horarios de los vendedores ambulantes en Cuba ante el impacto de la contaminación sonora
El reconocido psicólogo y presentador de “Vale la pena” abogó por el derecho al descanso ciudadano y criticó la escasa aplicación de las leyes contra el ruido en los barrios cubanos.
OmaritoInforma — El popular psicólogo y comunicador cubano Manuel Calviño hizo un firme llamado a las autoridades para establecer un mayor control sobre los horarios en los que operan los vendedores ambulantes en el país. El planteamiento fue realizado durante la emisión del emblemático programa televisivo “Vale la pena”, dedicado de forma íntegra a la problemática de la contaminación sonora.
Calviño aclaró de manera enfática que respeta el trabajo de los pregoneros y de quienes se ganan la vida vendiendo productos en la vía pública. Sin embargo, cuestionó severamente que comiencen a vocear sus mercancías desde las seis o siete de la mañana, afectando directamente la tranquilidad de las familias. A su juicio, estos trabajadores deberían iniciar sus ofertas alrededor de las 8:30 a. m., coincidiendo con el horario habitual de apertura de los mercados en el país, y evitar extender sus gritos hasta pasadas las diez de la noche.
Una convivencia afectada por múltiples fuentes de ruido
Durante la transmisión del espacio televisivo, el especialista señaló que el pregón desmedido es solo una parte de un problema mucho más amplio que deteriora la convivencia comunitaria en Cuba. Entre los ruidos frecuentes que perturban la cotidianidad en las ciudades y pueblos de la isla, se mencionaron el uso indiscriminado de silbatos, bocinas de vehículos, música a gran volumen a cualquier hora, talleres en zonas residenciales, plantas eléctricas y personas gritando en plena madrugada.
Para el psicólogo, esta invasión acústica cotidiana mina el bienestar de los ciudadanos y altera el ritmo de vida de quienes necesitan descansar para cumplir con sus jornadas laborales y personales.
Leyes existentes pero sin control policial
El comunicador sostuvo que Cuba cuenta con un marco legal y normativas diseñadas para controlar la contaminación acústica; sin embargo, criticó la escasa aplicación práctica de las leyes y la limitada intervención policial para hacer cumplir el orden en las comunidades.
Calviño concluyó que el conflicto supera el tema estricto del ruido y la venta callejera: se trata de una flagrante falta de respeto hacia el derecho ajeno de vivir en paz y tener un descanso reparador dentro del propio hogar.
OmaritoInforma continuará dando seguimiento a las reacciones generadas por esta denuncia pública, emitida originalmente en la televisión nacional y que refleja el sentir de miles de ciudadanos en todo el país.
Fuentes: Cubavisión / CiberCuba
