A falta de combustible, bueyes transportan ayuda humanitaria de EE.UU. en el oriente de Cuba
La crisis de transporte y el deterioro de las carreteras obligan a usar carretas de tracción animal para hacer llegar los insumos de Cáritas a comunidades vulnerables como Hongolosongo.
La ayuda humanitaria enviada por el Gobierno de los Estados Unidos para asistir a las familias damnificadas por el huracán Melissa está llegando a las zonas más intrincadas de Cuba de una forma que evidencia la profunda crisis que atraviesa el país. En el oriente de la isla, ante la crítica escasez de combustible y el pésimo estado de las vías, los recursos están siendo trasladados en carretas tiradas por bueyes para poder alcanzar a las comunidades rurales más aisladas.
Hongolosongo: El rostro de la necesidad y el esfuerzo
Una de las entregas más recientes tuvo lugar en Hongolosongo, un pequeño asentamiento de aproximadamente 130 habitantes ubicado cerca de El Cobre, en la provincia de Santiago de Cuba. Allí, la organización Cáritas Cuba asumió la distribución de alimentos, productos de higiene, artículos para el hogar y tabletas de cloro destinadas a purificar el agua.
Las impactantes imágenes de los suministros extranjeros apilados sobre carretas de madera y arrastrados por bueyes reflejan las condiciones extremas bajo las cuales se realiza la labor de asistencia. Sin gasolina ni diésel para camiones, la tracción animal se ha convertido en el único recurso para completar los últimos kilómetros del trayecto y cumplir con la entrega de la ayuda.
Vivir sin servicios básicos tras el paso del ciclón
El panorama en Hongolosongo es sumamente complejo. Menos de la mitad de las viviendas cuenta con conexión a la red eléctrica y solo una minoría tiene acceso regular a agua corriente, según los testimonios recogidos durante la jornada de distribución. Además, muchas familias aún no han podido reparar los daños causados por el huracán Melissa en sus hogares; varios techos continúan dañados y la escasez de materiales de construcción impide avanzar en la recuperación.
Frente a este escenario, los paquetes entregados representan un alivio inmediato. Cada módulo contiene productos básicos esenciales como arroz, frijoles, aceite, alimentos en conserva y artículos de aseo personal, además de las vitales tabletas de cloro para garantizar el consumo de agua segura en una zona sin suministro permanente.
Un programa de millones que esquiva al Gobierno cubano
Esta iniciativa forma parte de un fondo de asistencia financiado por el Gobierno de los Estados Unidos, que prometió un total de nueve millones de dólares para los damnificados en la isla. De ese monto, Cáritas ya ha distribuido casi la totalidad de una primera partida de tres millones de dólares.
Hasta el momento, el programa ha beneficiado a unas 8,800 familias en provincias orientales como Santiago de Cuba, Holguín, Las Tunas, Granma (con entregas en Bayamo) y Guantánamo. Un dato clave de esta operación es que la ayuda se canaliza exclusivamente a través de la red de la Iglesia católica y organizaciones independientes, evitando la entrega directa a las instituciones del Gobierno cubano.
La llegada de estos insumos es un respiro para los cubanos del oriente, pero la imagen de los bueyes cargando ayuda estadounidense quedará como un símbolo indiscutible del colapso de la infraestructura nacional y de la grave crisis energética que paraliza al país.
