Díaz-Canel desafía a EE.UU. ante nuevas sanciones: "No queremos la guerra, pero no le tememos"
El gobernante cubano eleva la tensión con Washington en medio de la asfixiante ofensiva económica de la administración Trump, mientras la isla se hunde en una crisis sin precedentes.
La Habana. En un momento de máxima fricción diplomática, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel ha decidido elevar el tono de su discurso frente a los Estados Unidos. En una entrevista concedida a elDiario.es, el mandatario aseguró que, aunque su administración no busca un conflicto armado, la isla está preparada para enfrentar un escenario de confrontación militar con Washington.
“Nosotros no queremos la guerra, nosotros queremos el diálogo, nosotros queremos alejarnos de la confrontación, pero nosotros no le tememos a la guerra”, declaró de forma tajante, enviando un mensaje directo a la Casa Blanca.
La doctrina de la "guerra de todo el pueblo"
Durante su intervención, Díaz-Canel enfatizó que Cuba se mantiene en constante preparación bajo la doctrina de la “guerra de todo el pueblo”. Esta estrategia militar, diseñada por el régimen castrista, tiene como objetivo organizar la defensa nacional involucrando a la población civil ante una eventual invasión extranjera.
Asimismo, el mandatario advirtió sobre el devastador costo humano que tendría una intervención en la isla, asegurando que un ataque provocaría cientos de miles de muertes cubanas, pero también significaría importantes pérdidas para la fuerza atacante, intentando así enviar un mensaje de disuasión a Washington.
Sanciones directas a la cúpula del régimen
Estas declaraciones se producen en uno de los puntos más álgidos de la relación bilateral. La administración Trump ha intensificado su presión mediante una nueva ofensiva de sanciones dirigidas específicamente contra Díaz-Canel, familiares de la alta cúpula gobernante y diversas entidades financieras y comerciales controladas por el aparato militar y político del régimen.
Retórica de resistencia contra la dura realidad del pueblo
Mientras el gobierno de La Habana insiste en su tradicional discurso de resistencia soberana frente al "imperio", la realidad que viven los cubanos en las calles es alarmante. La isla sigue sumida en una crisis profunda, marcada por apagones diarios, escasez crónica de alimentos y medicinas, el desplome del turismo y la salida masiva de empresas extranjeras.
Para el portal Omarito Informa, queda en evidencia la enorme brecha entre la retórica bélica de los líderes de la isla y la lucha diaria de una población civil que enfrenta la peor crisis económica y social de las últimas décadas.
