Gallego arremete contra la política de Marco Rubio hacia Cuba desde Madrid
El senador demócrata cuestiona la estrategia de "máxima presión" y advierte sobre los riesgos de una intervención en la isla
Por: Redacción OmaritoInforma
En una reciente visita a España, el senador demócrata por Arizona, Rubén Gallego, lanzó duras críticas contra la gestión del secretario de Estado, Marco Rubio, respecto a su política hacia Cuba. Durante un encuentro en el Real Instituto Elcano, el legislador de 46 años calificó la postura de Rubio como una "obsesión" y aseguró que la actual administración estadounidense mantiene un firme objetivo de forzar un cambio político en la isla, incluso sugiriendo que se busca presionar al régimen "por el Ejército o de otra manera".
Las declaraciones de Gallego llegan en un momento de alta sensibilidad geopolítica. Bajo el mando de Marco Rubio, el Departamento de Estado ha intensificado las sanciones contra las estructuras que sostienen al régimen, con un foco especial en GAESA, el conglomerado militar que controla los sectores estratégicos de la economía cubana. Rubio, de 55 años, ha hecho de la presión económica contra las élites cubanas uno de los ejes fundamentales de su gestión.
"Cuba no representa una amenaza directa para Estados Unidos", sentenció Gallego, marcando una clara distancia con la línea dura que defiende el actual secretario de Estado. El senador enfatizó que gran parte del Partido Demócrata se opone frontalmente a cualquier tipo de intervención militar en la isla, recordando que existen esfuerzos legislativos en curso para asegurar que ninguna acción de fuerza pueda ejecutarse sin la autorización expresa del Congreso estadounidense.
Este choque de visiones ocurre mientras el pueblo cubano atraviesa una de sus crisis más agudas en décadas. Con millones de ciudadanos enfrentando apagones constantes, una escasez crítica de alimentos y el colapso de los servicios básicos, el debate en Washington se torna cada vez más complejo. La discusión se centra ahora en dos ejes contrapuestos: ¿es la presión de Rubio una estrategia necesaria para debilitar a un régimen autoritario, o es una postura desmedida que ignora las realidades de la diplomacia moderna?
La postura de Gallego plantea una interrogante que resuena en los pasillos del poder en Washington: ¿calificar la presión contra La Habana como una "obsesión" desvía la atención de la responsabilidad del régimen en la crisis humanitaria de la isla, o es una señal de alerta ante el riesgo de una intervención directa que podría traer consecuencias impredecibles para la región?
Lo cierto es que, mientras la política estadounidense se debate entre la presión extrema y la cautela legislativa, la realidad en las calles de Cuba sigue siendo de extrema vulnerabilidad, dejando el futuro de la isla en un limbo diplomático y social cada vez más incierto.