“Todas son problemáticas”: Richard Feinberg habla de tres posibles escenarios militares contra Cuba

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Tres escenarios militares sobre Cuba estarían bajo análisis en Washington, según Richard Feinberg

La posibilidad de una acción militar de Estados Unidos contra Cuba ha vuelto a entrar con fuerza en el debate geopolítico internacional. Richard Feinberg, exdirector para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU., ha revelado en un análisis para la prestigiosa revista The Economist tres posibles escenarios militares que estarían siendo evaluados en Washington en medio de la creciente tensión con La Habana. En OmaritoInforma te presentamos los detalles de este revelador informe.

Feinberg fue enfático al advertir que ninguna de estas opciones estratégicas sería sencilla de ejecutar. Aunque el análisis no sugiere que exista una orden de ataque inminente o una operación militar en marcha, sí refleja fielmente el nivel de alarma que existe en la administración estadounidense respecto a Cuba, en un contexto marcado por el endurecimiento de sanciones, movimientos navales en el Caribe, la acusación penal contra Raúl Castro y las alertas de la cúpula cubana ante una eventual agresión.

Los tres caminos de la fuerza: De operaciones selectivas a la intervención masiva

1. Operación limitada contra la cúpula del régimen

El primer escenario descrito por Feinberg contempla una operación quirúrgica y de alcance limitado dirigida específicamente contra los altos mandos del régimen cubano. Este enfoque evitaría una guerra abierta contra todo el país y se concentraría en capturar o neutralizar a figuras clave de la élite de poder en La Habana. Esta opción cobra fuerza en el marco del proceso judicial abierto en EE.UU. contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996.

No obstante, los analistas advierten que esta vía conlleva riesgos extremos. Cuba posee un férreo aparato de inteligencia interna, redes de vigilancia comunitaria y una doctrina de defensa territorial diseñada durante décadas para repeler infiltraciones. Un intento de extracción o ataque selectivo podría escalar rápidamente hacia una crisis mayor si se producen bajas estadounidenses, toma de rehenes o una resistencia armada imprevista.

2. Campaña de ataques aéreos de precisión

La segunda hipótesis plantea el uso del poderío aeroespacial de Estados Unidos para golpear objetivos estratégicos en la isla, buscando forzar a La Habana a una negociación política sin necesidad de desplegar tropas en el terreno. Los objetivos potenciales incluirían infraestructura militar, centros de mando, sistemas de defensa antiaérea e instalaciones clave controladas por los militares cubanos.

Sin embargo, Feinberg señala que los bombardeos de precisión no están exentos de consecuencias impredecibles. Existe un alto riesgo de causar víctimas civiles y daños colaterales que desatarían la condena de la comunidad internacional. Además, este tipo de acción alimentaría la propaganda del régimen y podría provocar una respuesta asimétrica de Cuba contra activos de EE.UU. en la región del Caribe.

3. Invasión militar a gran escala

El tercer y más extremo escenario bajo análisis es una invasión militar convencional. Esta opción implicaría el despliegue masivo de tropas terrestres, el control de zonas estratégicas y una campaña prolongada para deponer al régimen y forzar un cambio de sistema político en la isla. Se trata de la alternativa más costosa, riesgosa y políticamente explosiva de todas.

Una invasión se toparía con una resistencia organizada bajo la doctrina militar de la "Guerra de Todo el Pueblo". Aunque las fuerzas armadas cubanas sufren el desgaste de la crisis económica, el régimen conserva estructuras de milicias y un control social capaz de dificultar cualquier ocupación. Además, abriría interrogantes críticas sobre la gobernabilidad posterior: el riesgo de un vacío de poder, el papel de la comunidad exiliada en Miami, la reacción de aliados como Rusia, China y Venezuela, y el tiempo que las tropas estadounidenses tendrían que permanecer en territorio cubano.

Un escenario de máxima presión: Sanciones, justicia y movimientos en el Caribe

Este debate militar no ocurre en el vacío. La administración estadounidense ha incrementado la asfixia económica sobre La Habana, dirigiendo sus sanciones contra las estructuras de GAESA, el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) que controla la economía dolarizada de la isla.

A la par de la presión económica, la vía judicial avanza con firmeza. Fiscales federales del sur de Florida mantienen activa la acusación contra Raúl Castro, dejando claro que no se trata de una medida simbólica, sino de un caso penal con pretensiones reales de llevar a los responsables ante la justicia norteamericana.

La tensión también se palpa en el terreno militar. En las últimas semanas se han reportado movimientos de activos navales del Comando Sur de EE.UU. en el Caribe y ejercicios de entrenamiento. Destaca un inusual encuentro ocurrido en el perímetro de la Base Naval de Guantánamo entre el jefe del Comando Sur, el general Francis L. Donovan, y altos oficiales militares cubanos, un contacto directo muy poco común en momentos de alta fricción diplomática.

A esto se suman las preocupaciones de Washington por la presencia de tecnología de espionaje en Cuba, el avistamiento de drones y la estrecha cooperación militar de la isla con potencias rivales como Rusia, China e Irán, lo que convierte a Cuba en un asunto de seguridad nacional de primer orden debido a su proximidad geográfica con el estado de Florida.

La reacción de La Habana y el drama del pueblo cubano

Por su parte, la cancillería cubana, liderada por Bruno Rodríguez, y diplomáticas como Josefina Vidal, han denunciado de forma sistemática que la Casa Blanca busca fabricar un pretexto para justificar una intervención militar unilateral. El régimen utiliza esta narrativa de amenaza externa para justificar el control interno en medio de un colapso económico sin precedentes.

Mientras los estrategas en Washington debaten sobre mapas y escenarios bélicos, la realidad del pueblo cubano sigue siendo dramática. La isla sufre una crisis humanitaria caracterizada por apagones masivos, desabastecimiento crónico de alimentos y medicinas, inflación descontrolada y un éxodo migratorio que está vaciando el país.

Cualquiera de los escenarios bélicos analizados por Feinberg tendría un impacto devastador sobre la población civil. Aunque ciertos sectores del exilio consideran que la presión militar es la única vía para terminar con la dictadura, otros analistas advierten que una intervención armada mal calculada sumiría a Cuba en el caos, la violencia prolongada y una inestabilidad regional de consecuencias incalculables.

La publicación de este informe en The Economist confirma que la opción de la fuerza armada contra Cuba ha salido de los cajones polvorientos de la Guerra Fría para volver a ser discutida activamente en los círculos de poder de Washington. Manténgase informado sobre el desarrollo de esta noticia a través de OmaritoInforma.

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